Angustia-trauma-creatividad. (Parte I)
Introducción:

Se toman en cuenta postulados psicoanalíticos (Freud, Klein, Winnicott) relativos a los conceptos de angustia, trauma, creatividad. 
Se pone en consideración el delicado equilibrio entre las percepciones objetivas y las connotadas subjetivamente, la influencia de los estados de tensión o angustia, con los procesos derivados de excitación o inhibición que predican negativamente la realidad y son, a la vez, retroalimentados a través de complejos procesos introyectivo-proyectivos. 
Se diferencia creatividad primaria (Winnicott) de proceso creador, tomándose en consideración las disfunciones ligadas a su detención y/o inhibición y/o bloqueos o bien a su expresión floreciente. 
Sabemos que utilizamos multiplicidad de variables en nuestros estudios.
Tomamos permiso del pensamiento de Freud, quien:

Pintura rupestre africana

· Utilizó los modelos de su época. 
· No optó por una metodología simplista.
· Apeló a integrar multiplicidad de niveles y factores (complejidad vs. simplicidad).

Percepción objetiva y percepción subjetiva: 
La percepción, desde la 2da. teoría estructural, constituye una función del Yo. Pero ello no constituye un hecho pasivo. Las fantasías inconscientes, influenciarían la selección de estímulos (percepción significativa) en búsqueda de la gratificación desiderativa.
Ya Freud establece en el "Proyecto", la discriminación entre los datos provenientes del mundo exterior y del interior, articulaciones entre el acto de percibir y la judicación de la realidad. El ajuste a lo que posteriormente en su obra definirá como 'principio de realidad', resulta de la suma de impresiones, sensaciones, ligadas a tempranas experiencias registradas en huellas mnémicas, acompañadas de experiencias de tensión/ descarga, y vivencias de la serie placer/displacer. 
En "Introducción al narcisismo", demarca al 'nuevo acto psíquico', que inicia la diferenciación entre los mundos interno y externo, gestándose el yo, parte diferenciada del Ello, modificada por el mundo externo por medio del sistema percepción-consciencia. El Yo tiene entre sus funciones, dada su relación con el Preconsciente, la de ordenar los procesos mentales en el tiempo y confrontarlos con la realidad. 
La delimitación entre la percepción 'objetiva' y la connotada 'subjetivamente', surge de un delicado equilibrio en que interjuegan multiplicidad de elementos ligados a funciones del Yo consciente e inconscientes. 
Los estados de tensión o angustia, con los procesos derivados de excitación o inhibición predican negativamente la realidad y son, a la vez, retroalimentados a través de complejos procesos introyectivo-proyectivos. Los típicos mecanismos de escisión (fetichismo, personalidades límites), aislamiento (neurosis obsesiva), desplazamiento (fobias) y derivación somática (histeria) se articulan con representaciones de sí y del objeto que singularizan el campo perceptivo con cualificaciones de diverso orden: bello/feo, perfecto/imperfecto, reasegurador/peligroso, atractivo/repulsivo.
Por otra parte, a través de los nuevos puentes en la relación con el mundo, los procesos sublimatorios facilitan la ampliación y la reorganización del campo perceptivo, expresión de creatividad.- 

Para Winnicott, hay una paulatina aceptación de la naturaleza ilusoria de las relaciones emocionales: por ello las percepciones objetivas son sólo expresiones relativas al reconocimiento de algo que pierde significado al no concordar con el proceso de percepción subjetiva. 
Sabemos que el área de transicionalidad nace de la ilusión de ser y de crear al pecho materno y que sólo gradualmente el individuo en desarrollo diferencia la realidad interna de la externa.
También que vestigios de los fenómenos intermedios de transicionalidad permanecen en la vida cultural de los hombres: el arte, la religión, la filosofía.

La angustia desde el pensamiento de Winnicott:
El rastreo en la obra de Winnicott sobre el concepto de angustia lleva a delimitar sus diferentes usos según su utilización de elementos ligados a la clínica, diferenciando diversos niveles de análisis.
Formula ya desde sus primeras observaciones, pero lo mantiene a lo largo de toda su obra, que la más precoz de las angustias es la que se asocia al sentirse sostenido de un modo inseguro, en términos de fallos en la técnica de cuidado infantil, por ejemplo, la falta de apoyo vivo y continuado propio del ejercicio de la maternidad.
Desde la indiscriminación inicial habría un estado de no integración, con ausencia de dolor. Del estado no integrado se pasa a una integración durante momentos o períodos breves. Resulta de modo indefectible e inherente al crecimiento, entonces, el dolor (en términos conceptuales angustia) referente al efecto (en condiciones de salud) del desajuste gradual consecutivo a una adaptación casi perfecta. 
Frente al fracaso de la técnica del cuidado infantil diferencia 3 tipos de angustia: 
a) las fallas en la integración, que se transforma en el sentimiento de desintegración; 
b) la falta de relación entre psique y soma, que se transforma en un sentimiento de despersonalización; y
c) el sentimiento de que el centro de gravedad de lo conciente se desplaza, en términos metafóricos 'desde el núcleo hacia la cáscara', 'desde el individuo hacia el cuidado, la técnica', en lo desarrollará conceptualmente en términos de oposición entre verdadero y falso self . 
Podríamos trazar correspondencias con lo que Winnicott define en términos de 'locura' cuando se presentan en adultos (esquizofrénicos, cuadros esquizoides, patologías del falso self respectivamente). 
Refiere estados mentales en niños (pero que es extensible a los adolescentes y adultos) en que puede existir un estado de cosas en que se teme enloquecer: el temor es a la ausencia de angustia ante posibilidad de llegar a la regresión a un estado no integrado, a una falta del sentimiento de vivir en el cuerpo, etc.
Lo que se teme es que no haya angustia, es decir, que haya regresión de la que sea imposible volver. Esta serie de ideas se corresponde con los trabajos que en nuestro medio desarrolló Jorge Mom en relación a la noción de angustia acompañante: la angustia por no tener angustia.
La consecuencia de esto es una repetida puesta a prueba de la capacidad para la angustia y un alivio temporal siempre que se sienta angustia, cuanto más fuerte mejor (Balint, 1955). 
Estas experiencias deben diferenciarse de la posibilidad de alcanzar (en condiciones de salud) estados de no integración como regresión cuando lo que prima es la confianza en el medio (por relajación). 
A medida que el niño se desarrolla, señala que debe usarse la palabra 'desintegración' más que 'no integración' para describir su pérdida de la integración.
La desintegración es un proceso defensivo activo y organizado. 
Si nos referimos a la angustia psicótica tendría elementos en común con la angustia traumática en el sentido del estado de excesiva tensión que deja al sujeto pasivo de objetos que no puede controlar: se acompaña con vivencias de disolución del Yo y de ruptura de vínculos con la realidad. Sus antecedentes están en las angustias primitivas de los primeros tiempos del desarrollo: en términos contemporáneos la angustia inimaginable correspondiente a lo ya experimentado en los derrumbes derivados de la falla materna y que implican un corte en la continuidad existencial (dejar de ser), sensación de caída sin límite, desintegración dolorosa. Perdida la débil coherencia interior hay liberación de agresión y destructividad: la vivencia del Sí mismo y su relación con el mundo (interno-externo) sufren una transformación radical.

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