Angustia-trauma-creatividad. (Parte II)
Trauma:
En 1892, Freud definió al trauma psíquico, como aquella impresión cuyo trámite por el trabajo del pensar asociativo o por reacción motriz, depara dificultades al sistema nervioso. Trauma, como aquello que fue impreso, hablándonos ya, del elemento perceptivo, que por ser cuantitativamente muy elevada su impronta, inunda al aparato deparándole dificultades para su nivelación. (recordemos el principio de constancia)
Para Winnicott, el trauma es la destrucción de la pureza de la experiencia individual, a raíz de un hecho real demasiado súbito e impredecible.

La creatividad:
Cabe ahora introducir la pregunta que Freud hiciera en 1907, en "El creador literario y el fantaseo" ¿ De dónde toma el poeta (el creador ) sus materiales? Se contesta : desde el abismo. La creación busca reducir ese abismo. El abismo del no recuerdo, gestado allá y entonces, en una vivencia cuantitativamente no derivada. 
Pintura rupestre africana

Rescata al niño que juega, como el lugar donde inserta las cosas del mundo, en un nuevo orden que le agrada. Apuntala sus objetos y situaciones imaginadas, en cosas palpables y visibles del mundo real. En todo creador existe el niño que juega,( y que sufre, decimos nosotros ).
La necesidad, su diosa, desde el abismo busca expresarse.
Sus fuerzas pulsionales, son deseos insatisfechos de naturaleza ambiciosa y/o erótica que como cumplimiento de deseos a través del acto creador, busca su expresión.
El yo se escinde en Yo-es parciales por observación de sí, los personifica, escenificando de esta manera, las distintas corrientes que entran en conflicto en su vida anímica. 
Crear, es superar la separación, es reencontrar la unidad original perdida.
Desde la regresión a la dependencia en la transferencia relativa al curso de procesos terapéuticos en sujetos adultos y niños en situación de abandono significativo se intenta organizar un espacio continente capaz de dar una 2da. oportunidad con el objeto de armar un nuevo punto de partida. 
La función holding, en condiciones terapéuticas favorables, abre la posibilidad de ligar y transformar vivencias asociadas a carencias primarias, homologadas con vacío y ligado a experiencias de horror. El espacio de ilusión es facilitador de sucesivas transformaciones constitutivas de transicionalidad, determinando campos de experiencia de la creatividad: equiparable ello al nacimiento de un nuevo ser. 

Si se toma de conciencia de sí mismo a través de las funciones primarias ligadas al cuerpo, tenemos que:
Sensaciones propioceptivas y cenestésicas:.sabores...ritmos...cualidades de la respiración.. saciedad del hambre... son determinativas en la interrelación con el objeto otro. 
En el entramado intra, inter y transubjetivo, el otro se presenta como objeto, en su cuádruple condición de auxiliar, modelo, oponente, rival (AMOR). En las vicisitudes de dicho entramado se plasma la cualidad de las experiencias de ilusión-desilusión.
Ello implica las raíces constitutivas de la representación del sí mismo, que lleva la marca de la indiferenciación original con el otro: recordamos que el yo es, ante todo, corporal.

Sobre el trabajo clínico: 
Hemos tenido experiencias particulares con niños que padecieron traumas significativos secundarios a abandono y/o pérdidas tempranas. 
Sabemos que en estos casos son variados los dispositivos que se requiere poner en juego, según las circunstancias particulares de cada caso. 
Hay elementos que hacen a las condiciones que rodean al medio ambiente del sujeto en tratamiento (presencia y/o ausencia de figuras sustitutivas), posibilidades de instrumentar recursos de red, actividad interdisciplinaria con equipos de profesionales alternativos simultáneos, habilidades del psicoterapeuta tratante, en algunos casos extremos se requiere la institucionalización
Pero nos interesa detenernos en aquellos casos en que hemos reconocido disposiciones naturales del sujeto en tratamiento hacia determinadas formas de expresión.
Puede decirse que cada campo de conocimiento (en nuestro caso el psicoanálisis) en sus bordes recibe la influencia de otros (psicología evolutiva, arte, estética, semiótica) con características de su propia producción.

En los casos estudiados con recursos arte-terapéuticos, los bordes del psicoanálisis con el arte, la ciencia, con sus respectivos recursos técnicos, se enriquecen mutuamente. Como medio o como resultado de la conexión. 
La formulación freudiana sobre el inconsciente como lo excluido de la conciencia por efectos de la represión implica una teoría de la cura como la restitución de lo eliminado, a la conciencia (el tan mencionado hacer consciente lo inconsciente).
Entendemos que hay multiplicidad de aspectos psíquicos secundarios a traumas tempranos y/o acumulativos que pueden ser tramitados a través de intervenciones terapéuticas que no se ajustan, sensu strictu, al psicoanálisis llamado clásico: la cura a través de la palabra, léase la asociación libre/atención flotante/interpretación. 
La implementación de dispositivos ligados a la creatividad y/o la captación de los retoños espontáneos de los pacientes implican abordajes diferentes que entendemos constituyen elementos válidos en el camino de la cura. Sin que ello implique el descuido o el olvido de acceder posteriormente al campo de la palabra.
En ese sentido cabe enfatizar que la cura no consiste solamente en la ampliación del saber de la conciencia sino modificaciones por el movimiento que se produce especialmente por experiencias que producen efectos sobre el inconsciente el cual a su vez revierte nuevamente sobre lo que podríamos definir en términos de conciencia ampliada. 
El arte es una de ellas. 
Así:
En el grupo de trabajo, Noemí Hadis (además de psicoanalista, artista plástica) efectúa serie de experiencias con niños severamente perturbados, pacientes con daño orgánico cerebral, enfermos terminales en el campo de la creatividad. Ello a través del trabajo con dibujos, utilización de técnicas variadas para el color, texturas, organizando formas plásticas, pictóricas. 
En el curso de los tratamientos de niños, uno de nosotros (Esther Romano) organizó lo que denominó garabato narrativo.
Fue dado en base a palabras, asociaciones, ocurrencias, fantasías o incluso sueños relatados por los niños. 
La posibilidad de acceder a través de la narración a encontrar engramas ligados a los procesos de duelo, por vía de un discurso articulado entre-dos o entre-tres permitió establecer ligaduras psíquicas. Las mismas articularían experiencias corporales des-integrativas derivados de traumas derivados del miedo, el hambre, la avidez, saciedad. 
(Tustin se refiere a percepciones incoordinadas previas a la representabilidad).
El cuento armado (entre-ambos) equivale al 'juego del garabato' (Winnicott) con sus trazos gráficos.
Aparece de este modo lo que entendemos por la aparición de procesos creativos en 
el curso del tratamiento que comprende un manejo especial de la actividad lúdica.
El hecho valioso es que, como fenómeno restitutivo de las angustias impensables, tanto a partir de la experiencia plástica como la narrativa, los elementos creativos constituyeron soldaduras de esas zonas abismales que no habían podido ser constituidas como experiencias desiderativas de la satisfacción con los objetos originarios.

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El presente trabajofue  presentado en Symposium Anual de Asociación Psicoanalítica Argentina. Noviembre de 2003.
Campanella Liliana, Psicoanalista. Ekboir Alberto, Psicoanalista.  Hadis Noemí, Psicoanalista.  Lanzani Guillermo, Psicoanalista.  Nelken Andrés, Psicoanalista.  Romano Esther, Psiquiatra y Psicoanalista.