"Criminología.Victimas vulnerables" (del libro "Nuevas perspectivas interdisciplinarias en violencia familiar" Juan C. Fugaretta y E. Romano compiladores. Editorial Ad Hoc. Buenos Aires)

Hilda Marchiori

La víctima vulnerable es la persona que percibe el peligro de la agresión y no tiene posibilidades de reaccionar y defenderse, es una víctima indefensa frente al delito y al delincuente.
La víctima vulnerable se encuentra imposibilitada de solicitar auxilio debido a su condición fisica, psíquica y social. Niños, personas discapacitadas, ancianos, enfermos, personas internadas, asaltadas en su propio hogar, son algunas de las numerosas víctimas vulnerables. Por ello padecen los mayores sufrimientos individuales y familiares.
El mito de una sociedad que protege a sus miembros más vulnerables se transforma, se desmitifica en una realidad donde precisamente, los miembros vulnerables son los más expuestos al accionar criminal. La crueldad e insensibilidad del delincuente están totalmente, relacionadas a las características de vulnerabilidad que presenta la víctima.

Las víctimas vulnerables comprenden generalmente a) víctimas niños; b) víctimas discapacitadas; c) víctimas ancianos; d) víctimas enfermos físicos; e) víctimas de un delito realizado con alevosía; f) víctimas de grupos delictivos; g) víctimas de secuestro.
El Maltrato Infantil se refiere a los comportamientos intencionales violentos de adultos, generalmente los padres dirigidos hacia niños. La violencia significa abuso físico, golpes, maltrato sistemático, maltrato psicológico, que comprenden una acentuada desatención y desprotección hacia los menores.
La edad del niño es fundamental en el conocimiento de los comportamientos agresivos realizados por adultos: a menor edad de la víctima, menos posibilidades de conocimiento de la problemática que padece el niño. Éste se encuentra más indefenso, más vulnerable, con escasa posibilidad de comunicar a otras personas o ser detectado por la maestras y vecinos u otros familiares.
A menor edad del niño mayor patología y sadismo del autor. Ej. bebés- víctimas.
La violencia de padres a niños constituye posiblemente, la reproducción de la violencia que los padres vivenciaron cuando ellos eran niños, (no necesariamente el maltrato sino cualquier tipo de violencia) de esa manera ellos ' repiten' modos y comportamientos de maltrato. Las dificultades de la pareja, los problemas del matrimonio, no hacen sino ahondar las dificultades familiares.
El niño maltratado puede ser cualquier niño, depende de la patología de los padres golpeadores, qué les molesta del niño: su inteligencia, su retraso intelectual, su llanto, su alegria, sus juegos, sus pedidos, su enfermedad, su miedo a dormir, sus problemas para comer, su psicomotricidad, sus dificultades en el aprendizaje, ser hijo de 'otro', ser hijo del padre abandónico.

Es evidente que el maltrato infantil significa una grave disyunción familiar. La víctima de este delito es la persona más vulnerable del grupo familiar, es la persona que por sus características no puede defenderse, percibir el peligro (frecuentemente un peligro de pérdida de vida) y que, paradojalmente, depende de los agresores.
En estos comportamientos violentos dirigidos al niño, la problemática asistencial está referida a un aspecto crucial y esencial: la detección del maltrato.
Las dificultades para la detección representan la parte más delicada para el conocimiento del maltrato infantil: las cifras ocultas y negras de la criminalidad, con respecto a estas víctimas, es muy amplia; las víctimas- niños resultan ocultadas, escondidas o presionados para que mientan, oculten sobre lo que les sucede. Son atemorizados por graves amenazas o calificados como mentirosos.
Las vías para la detección del maltrato infantil generalmente son: a) hospitales (hospitales generales, pediátricos); dispensarios; Centros Comunitarios.b) escuelas; c) vecinos; d) otros familiares.
Es evidente que la detección del caso de maltrato significa la posibilidad de brindar una asistencia inmediata. 
La base para adoptar los criterios terapeúticos están dadas por:
· Daño ocasionado al menor.
· Edad del niño.
· Actitud y comportamiento de sus padres. Si los dos son golpeadores - autores o el tipo de complicidad en los casos de que un miembro de la pareja sea golpeador y el otro miembro lo permita.
· Cuál es la posición- actitud del miembro de la pareja golpeador en relación al niño, y cual es la posición con respecto al golpeador.
· Garantías que el niño estará protegido de cualquier tipo de violencia. esto significa que el niño deberá vivir con otros miembros de la familia que lo quieran y protejan, o por algunos días o semanas en una institución.
· Si bien es cierto que la institucionalización de un menor no es la medida más acertada, también es una realidad que muchos niños han salvado sus vidas precisamente porque han quedado internados.
En todos los casos es necesario que los profesionales o personas que conozcan a un niño que sufre por maltrato de sus padres, sepan que la información, indicación y denuncia debe presentarse a la administración de justicia (Jueces de Menores, Tribunales de Familia).
La denuncia y, por consiguiente, el conocimiento de la administración de justicia, ante estos casos, representa una de las medidas asistenciales de mayor protección al niño. El problema ya no continuará siendo silenciado u ocultado y las instituciones realizarán los esfuerzos necesarios para proteger y cuidar al niño.
Es evidente que la intervención asistencial no tiene por objetivo fracturar la estructura familiar del niño. Por el contrario, el niño desea recuperar a sus padres, como personas que lo quieran y lo protejan.
Pero lo niños son víctimas vulnerables y en la mayoría de los casos son víctimas silenciadas por los propios autores de la violencia, es decir, sus padres.
El grado de impunidad de los padres es sumamente alto, de ahi la indefensión y vulnerabilidad de los niños.
Los padres golpeadores manifestaron algunos de los motivos por los cuales golpeaban: 
· porque los niños pedían comida; 
· porque los niños no traían dinero a la casa; 
· por llorar;
· por desobedecer; 
· por hacer travesuras. 
Cabría pensar que existen mecanismos de internalización distorsionados, relacionados especialmente a las figuras de autoridad (padre - madre) como pautas de valores morales y sociales, que hace que en determinados momentos un miembro de la familia realice una conducta violenta. Las investigaciones sobre procesos de identidad y los estudios sobre la familia y sus valores son extremadamente recientes. Ver.H.Marchiori,La víctima del delito. Editorial Lemer. 1990.

Volver arriba                                                                                               


Hilda Marchiori, Dra. en Psicología.Docente e investigadora en Victimología. Universidad Nacional de Córdoba.
hmarchiori@arnet.com.ar