El prólogo del libro se inicia con un hermoso párrafo de Horacio Coler, estudioso y conocedor directo de lo que queda en el mundo del reino de las diosas. Dice así: Hubo un tiempo –antes que un dios único se adueñara de la tierra- en que las diosas tuvieron sus influencias. Y no fueron pocas. Al menos las suficientes para permitir a los creyentes imaginar un cielo, preocupado por la fecundidad de los vientres y de la tierra, en lugar de definir, clasificar y castigar una interminable lista de pecados.
Señala Coler cómo del había una vez, de los primeros capítulos en que Lía describe el pasaje de la sociedad matriarcal a la patriarcal, ella luego abre el camino hacia futuros en que la inequidad y la subordinación ya no sean posibles.
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El concepto de acontecimiento (
Badiou), pivotea las ideas centrales del libro en tanto descarta los determinismos, da acceso a lo imprevisible.
Desde este lugar fundamenta serie de ideas sobre la espera de acontecimientos que permitan el acceso a un cambio en la subjetividad, cuyo producto sería una sociedad distinta: en que el verticalismo y el sometimiento del ejercicio del poder puedan ser finalmente reemplazados por un modelo participativo
Los estudios sobre algunos mitos universales darían crédito a que una forma de vida distinta de la actual sea posible: ello implica decir una sociedad no patriarcal, no
verticalista, no sometedora sino participativa a la manera de las sociedades matriarcales, con deidades femeninas.
Lía nos dice que esta perspectiva debe plantearse no sólo en lo social
abarcativo, desde la modalidad de los gobiernos, sino también en lo individual.
Su propuesta es aceptar las características generales de las personas: rechazar la marginalización de quienes no responden al imaginario social según determinado estereotipo masculino o femenino.
La expectativa general es que los gobiernos se organicen a partir de perspectivas que incluyan las modalidades femeninas participativas del uso del poder vigentes en las sociedades matriarcales y no sólo las masculinas.
.Se trataría del ejercicio de un poder- para y no de un poder-sobre.
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