Un nuevo concepto "el idische hijo".

 

Pertenecientes como somos a una generación 'sandwich', repudiadora de la severidad, respetuosa de la libertad y proclive, a pesar nuestro, a la sobreprotección, creemos que ha llegado el momento de aunar esfuerzos para colaborar en la difusión de la creación de un nuevo concepto: el de 'idische hijo'. Para el cual, se aclara, tampoco se requiere reconocer raíces judaicas.
El mismo fue acuñado por la narradora Cristina Villanueva a quien debemos agradecer su estímulo al desenvolvimiento de nuestras ocurrencias. 

Por de pronto, se arranca de un paradigma que consideramos central como es: que en todo aquello en que a estos hijos les va bien es porque se lo ganaron por cuenta propia y todo aquello con lo que no funcionan es porque han sido víctimas de una acción indebida de los padres. Lo cual establece un inefable circuito de CULPA. 

Se han podido hasta ahora compilar desde este último rubro varios testimonios de situaciones contradictorias pero que redundan en el mismo fin:

1.
Haberles dado a los idische hijos poco dinero justifica que sean insaciables. Lo mismo sucede si se les dio mucho o bastante.
2.
Si se les pregunta por sus cosas se sienten 'controlados'. Si no se les pregunta se sentirán no tenidos en cuenta... 
3.
Si la madre (porque el problema fundamental es con las madres) fue profesional se la acusa por la dedicación al trabajo y se le reprocha su no atención a tareas hogareñas como falta de amor pero si la madre fue ama de casa se le endilga que está frustrada por no haber sido independiente y que todo lo que hizo fue, más que nada, para darse un gusto a sí misma; 
4.
Si los padres constituyeron una pareja estable y duradera se les reprocha que constituyeran un modelo demasiado ideal impidiendo la propia realización pero si, en cambio, se hubieran divorciado se les reprocha entonces que no permitieran una buena identificación; y ni qué hablar de los padres solteros..; 
5.
Si no emigraron durante el Proceso, la hiper, o el corralito son acusados de haber sido cobardes y no estimulantes de encontrar nuevos horizontes pero si lo hubieran hecho son culpables de haberlos obligado a cortar lazos de origen sin la menor consideración; 
Así la lista puede seguir...

Lo importante para el 'idische hijo' es sostener, de diversas maneras, el circuito de culpabilización.
Una mujer tiene un nietito de 7años: su hija y su yerno la culpabilizan porque ellos 'no tienen guita' y ella no se los cuida los sábados por la noche, a diferencia de los abuelos paternos, que son tradicionales, y sí lo hacen. De nada valió que le ofreciera abonarle los honorarios de una baby sitter, simplemente se cruzaron miradas cómplices y se le respondió lacónicamente ' no es lo mismo'.
De eso se trata NUNCA ES LO MISMO.
De lo que no nos tiene que quedar duda alguna es que se haga lo que se haga todo está mal: el tema pasa por la demanda y la saciedad: no dar es indiferencia, dar poco es insuficiente y dar mucho estimula a pedir más: parecido a engullir bombones. Es decir, es una forma de anorexia-bulimia en el nivel interpersonal. 

Una variante del 'idische hijo' es provocar, no exactamente culpa sino inquietud: Refiere otra abuela 'mis hijas me dicen que su nene está mal y que vuela de fiebre, y después resulta que tiene 37 grados y así con todo"... 

No hay que caer en el error de suponer que el idische hijo ha sido parido por una idische mame. Se trata de otra categoría relacional. Tomemos un célebre ejemplo, el del atribulado hijo a quien su 'idische mame' le regaló dos corbatas y, cuando lo vé con una de ellas le pregunta si entonces la otra no le gustó. Nuestro 'idische hijo' jamás de encontraría ante un problema semejante no sólo porque no usa corbata sino porque jamás se pondría las remeras que le hayamos regalado: porque no le gustan, porque preferiría comprársela él mismo, y que le diéramos la plata, aunque, si se la diéramos tampoco tendría remera porque decidió comprarse otra cosa pero... 

Invitamos a aquellos que acuerden con nuestras ideas a apoyarnos con sus propias experiencias (escribir a feedback@eromano.com.ar). Pensamos encadenar las ocurrencias respecto a la tipología de estos hijos a través de establecer contactos en circuitos de email, que incorporarían perfiles y/o situaciones típicas de modo anónimo o con autoría identificable. Aunque con esto último corremos el serio peligro que 'se ofendan', aunque lo más probable, ocupados como están en sus propias cosas, es que ni se enteren.


Este artículo fue publicado en la Sección Psicología de Página 12 el jueves 12 de febrero de 2004.

Dibujo: David Lackin